← Volver al Taller

Armado del planeador "Dédalo" (lanzado a mano)

Para armar este planeador hay que lijar cuidadosa y suavemente todas las piezas, con papel de lija de grano muy fino sobre un taco de madera dura de superficie plana, para no dañar la madera.

Se toma el ala y se le hace un corte profundo en la parte central, sin cortarla del todo. Se fija una de las semialas al tablero con un alfiler y, debajo de la otra, se coloca un objeto de forma que la punta del ala quede a 10 cm del tablero, pegando el corte para que al secar quede el diedro en "V" ya fijado — ese ángulo diedro le da al modelo estabilidad lateral.

Es fundamental que, visto de frente, el ala quede bien equilibrada, sin caída hacia los lados. También se coloca en la nariz un contrapeso para balancear el modelo (se aconseja usar plastilina escolar, fácil de amoldar, agregar y quitar). El estabilizador y el timón también deben pegarse bien alineados entre sí, con el ala y con el fuselaje.

Una vez armado, se procede al centrado o balanceo estático, sosteniendo el planeador con los dedos índice en el punto indicado en el plano. Luego viene el balanceo dinámico, la parte más emocionante: se elige un sitio despejado, sin obstáculos, preferentemente con viento suave. Con el viento de frente, se sostiene el modelo desde el fuselaje, un poco por detrás del borde de ataque, y con un suave movimiento hacia adelante (no hacia arriba) se suelta con firmeza pero sin fuerza excesiva.

Si el planeador desciende suavemente tocando el suelo con todo su fuselaje, el balanceo está correcto. Si describe una curva ascendente y luego cae, hay que agregar peso en la nariz. Si cae bruscamente ("picado"), tiene exceso de peso en la nariz — hay que corregir hasta lograr un descenso suave. Los lanzamientos posteriores se hacen con fuerza y hacia arriba, en dirección al viento pero a 45° del mismo, no totalmente de frente.