Parte II — Partes del aeromodelo, aerodinámica, materiales y herramientas
5. Partes que componen un aeromodelo
Un aeromodelo se compone de partes, cada una de las cuales recibe un nombre distinto pues cumplen funciones distintas. En aeromodelos complejos, las partes responden a formas y funciones que se utilizan en los aviones reales, diferenciándose solo por el tamaño y, en algunos casos, por la complejidad del diseño.
En algunos casos el estabilizador y el elevador se construyen en una sola pieza, al igual que el timón y la deriva. En el ala, el flap suele ser más corto y se coloca en la parte más cercana al extremo del ala, junto con los alerones (en algunos textos a los flaps también se los denomina hipersustentadores).
6. El fuselaje y las alas
En la construcción de fuselajes y alas intervienen piezas que otorgan la forma deseada, llamadas "cuadernas" (aunque en algunos casos el fuselaje es tan solo una tabla). En las alas intervienen otras piezas que dan la forma transversal, denominadas "costillas" — en modelos elementales el ala suele ser una simple tabla de madera balsa. El fuselaje se recubre con materiales de diverso tipo, desde tela hasta madera. Las cuadernas se unen entre sí por medio de los "largueros", que también se utilizan para unir las costillas.
7. El perfil alar
Si un ala se corta en forma transversal, generalmente tiene una forma alargada con una elevación en su parte superior, similar a una gota de agua "estirada". A esa forma se la llama "perfil". Existen perfiles bi-convexos simétricos (extradós e intradós de igual curvatura), bi-convexos asimétricos (distinta curvatura), o plano-convexos (parte superior curvada y la inferior plana). Lo expuesto para el ala es aplicable también al estabilizador, elevador, timón y deriva.
Por qué vuela un avión: la sustentación
Cuando un cuerpo se mueve en un fluido — y el aire es un fluido — altera la disposición de sus moléculas. Cuando el ala se mueve en el aire, las moléculas que circulan por la parte superior y las que circulan por la parte inferior lo hacen de forma tal que, al final del ala, vuelven a encontrarse. Si el perfil no es simétrico, las que circulan por la parte más larga —en las alas clásicas, la superior— lo hacen a mayor velocidad, produciendo una zona de baja presión que "succiona" el ala hacia arriba. El aire que circula por el intradós (la parte inferior) lo hace a menor velocidad, provocando una zona de alta presión. A esa fuerza que tiende a elevar el ala se la denomina sustentación.
Para que haya sustentación debe circular el aire con suficiente velocidad para generar esas zonas de presión; por eso los aviones solo pueden empezar a volar al alcanzar cierta velocidad. Si se amplía el ángulo de ataque del ala (se levanta el borde de ataque), la sustentación continúa hasta un límite: superado ese límite, las moléculas de la parte superior se separan de la superficie, se vuelven turbulentas y la zona de baja presión desaparece. Cuando esto ocurre, la sustentación deja de alcanzar para mantener el avión en el aire — un fenómeno muy temido por los pilotos, llamado entrada en pérdida. También puede ocurrir si la velocidad del avión no alcanza para generar la zona de baja presión; por eso, enviar el avión en picada es una solución cuando no hay una fuente alternativa de velocidad.
Fuerzas que actúan en el vuelo: el balanceo
Todo aeromodelo en movimiento se ve afectado por cuatro fuerzas: la sustentación, que lo impulsa hacia arriba; la gravedad, que se opone y lo atrae hacia la tierra; la tracción, dada por el motor o la velocidad en el aire, que lo hace avanzar; y la resistencia al avance, dada por el volumen del modelo, que tiende a frenarlo.
El factor más importante al construir un aeromodelo es la ubicación de los pesos de sus componentes, para lograr un equilibrio de esas fuerzas y un planeo estable. A la correcta ubicación de los pesos se la denomina balanceo, y al punto en el que los pesos se neutralizan permitiendo el vuelo estable, centro de gravedad. El balanceo se efectúa de dos formas: estático (sosteniendo el modelo por los extremos del ala y ubicando peso en la trompa o la cola hasta que el punto de sostén coincida con el centro de gravedad del plano) y dinámico (probando el modelo en vuelo y estudiando su comportamiento).
10. Ejes de estabilidad
En un avión existen tres ejes teóricos de movimiento. El eje de cabeceo determina la "cabreada" o la "picada" y está vinculado a la ubicación del centro de gravedad. El eje de guiñada determina la dirección hacia la izquierda o la derecha, determinado por el timón en la cola y el volumen/forma del fuselaje. El eje de balanceo es sobre el que el modelo inclina sus alas hacia un lado u otro, afectado por los alerones y, en algunos casos, por el timón de dirección.
11. Materiales y herramientas
El material básico para construir aeromodelos es la madera balsa: de muy baja densidad, liviana, con excelente relación peso/resistencia y fácil de cortar, moldear y pegar. Se vende en tablas, planchas y largueros. Para partes que requieren mayor fortaleza se usa madera terciada, pino o haya en listones; también se usa madera de kirique, similar a la balsa pero algo más pesada.
Para entelar alas y fuselajes se usan papeles fibrosos tipo "japonés" (el más conocido es el papel silkspan) o plástico termocontraíble, de rápida colocación. Algunos modelos de altas prestaciones usan materiales compuestos (fibra de vidrio o carbono con resinas). Para trenes de aterrizaje se usa alambre de acero o aluminio.
No se necesitan herramientas sofisticadas: para cortar balsa alcanza con "trinchetas" de hojas intercambiables; para maderas duras, serruchos tipo "caladora" o de hoja fija. Son útiles además alfileres, reglas metálicas, un pequeño martillo y papel de lija de distintos granos. Para pegar se usa cemento nitrocelulósico (el más clásico), epoxy (en partes que soportan esfuerzos, como montantes de motores) o cianoacrilato. Para la terminación se usa barniz nitrocelulósico ("dope"), que impermeabiliza la madera y se aplica sobre los recubrimientos de papel.
Los materiales y herramientas deben usarse con cuidado, en especial los elementos cortantes y los productos tóxicos como algunos pegamentos. Es muy útil contar con un tablero de trabajo de madera semi-dura, perfectamente recto, de aproximadamente 60×120 cm y 2-3 cm de espesor, en un lugar bien ventilado e iluminado.